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Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero, en muchos casos, no era necesario utilizar mil palabras en primer lugar.

Existe una desafortunada tendencia, especialmente en el marketing científico y técnico, a suponer que cuantas más palabras se utilicen, mejor suena. Eso podría estar bien para un artículo científico que intenta transmitir un tema complejo a una audiencia altamente especializada, pero no es precisamente una lectura fácil.

El objetivo del material de marketing es explicar los beneficios de su producto o servicio en los términos más simples al público más amplio posible. Vestir su mensaje con un lenguaje demasiado formal e innecesariamente complejo plantea un grave riesgo de alejar a los clientes potenciales, especialmente si ese mensaje no está en su primer idioma.

Simplificar su mensaje y utilizar un lenguaje más accesible puede contribuir en gran medida a mejorar el conocimiento de lo que puede ofrecer, impulsar el conocimiento de la marca y (con suerte) las ventas.

Así que la próxima vez que piense en escribir 'Nuestra cartera de soluciones incluye una gama de opciones flexibles y escalables diseñadas para...', simplemente diga 'Podemos ayudarle a...'.

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